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EXPEDIENTES DEL ALAMA 2: CUANDO LAS AGUA CASI ME AHOGAN

19 jul
3 min de lectura
CUANDO OLAS AGUAS CASI ME UNDEN
CUANDO OLAS AGUAS CASI ME UNDEN

Hoy abrimos el...

Expediente del Alma número dos.

"Cuando las aguas casi me arrastran."

EL EXPEDIENTE

Estado:

Abierto.

Diagnóstico inicial:

Agotamiento espiritual.

Esperanza debilitada.

Autosuficiencia persistente.

Pronóstico:

Reservado.

Porque todavía cree...

que no necesita ayuda.

LA HISTORIA

Quiero hablarte de Andrés.

No importa si ese no era su nombre.

Podría llamarse Luis.

Carlos.

María.

O quizá...

podría llamarse como tú.

Andrés siempre fue fuerte.

Era el que resolvía problemas.

El que nunca lloraba.

El que siempre decía:

"Yo puedo."

Cuando murió su padre...

no lloró.

Cuando perdió su matrimonio...

dijo que era parte de la vida.

Cuando comenzaron los problemas con sus hijos...

trabajó más horas.

Cuando apareció el alcohol...

lo llamó descanso.

Cuando apareció la ansiedad...

la llamó cansancio.

Cuando dejó de dormir...

dijo que era estrés.

Y cuando dejó de sentir...

ya era demasiado tarde.

Nadie vio el momento exacto.

Porque las personas casi nunca se hunden de golpe.

Primero...

el agua llega a los tobillos.

Después...

a las rodillas.

Luego...

al pecho.

Hasta que un día descubren...

que ya no tocan el fondo.

Y entonces hacen algo que millones de personas hacen todos los días.

Fingen.

Sonríen.

Trabajan.

Publican fotografías.

Van a reuniones.

Dan consejos.

Mientras por dentro...

están tragando agua.

EL SALMO

El Salmo 124 dice:

"Las aguas nos habrían inundado; el torrente habría pasado sobre nosotros."

Siempre pensé que David hablaba de enemigos.

Hoy creo que hablaba de otra clase de inundación.

Hay personas inundadas de resentimiento.

Otras...

de culpa.

Algunas...

de miedo.

Y otras...

de una tristeza tan profunda...

que ya olvidaron cómo era vivir con paz.

Las aguas no siempre hacen ruido.

Hay inundaciones silenciosas.

Son las más peligrosas.

Porque nadie corre a salvar a quien parece estar bien.

LA EXPERIENCIA

En recuperación aprendemos una verdad incómoda.

No siempre tocamos fondo cuando perdemos una casa.

O un empleo.

O una familia.

Muchas personas tocaron fondo...

el día que perdieron la esperanza.

Porque mientras exista esperanza...

todavía hay lucha.

Pero cuando una persona deja de creer...

comienza a dejarse llevar por la corriente.

Bill W. comprendió que la recuperación comenzaba cuando alguien dejaba de confiar únicamente en sus propias fuerzas y aceptaba la posibilidad de recibir ayuda. No era una invitación a la derrota, sino a abandonar la ilusión de que podía vencer completamente solo.

EL SEGUNDO PASO

El Segundo Paso dice:

"Llegamos a creer que un Poder Superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio."

Observa las primeras palabras.

"Llegamos a creer..."

No dice:

Creímos inmediatamente.

No dice:

Nunca dudamos.

Habla de un camino.

Hay quienes llegan creyendo.

Hay quienes llegan desconfiando.

Hay quienes llegan enojados con Dios.

Y hay quienes llegan sin saber siquiera si Dios existe.

Pero el Segundo Paso no exige una fe perfecta.

Solo pide una puerta entreabierta.

Porque la esperanza no entra derribando puertas.

Entra cuando alguien deja una rendija abierta.

JESÚS

Hay una escena que siempre me conmueve.

Pedro camina sobre el agua.

Mientras mira a Jesús...

camina.

Cuando mira el viento...

se hunde.

Y antes de que Pedro logre salir por sí mismo...

Jesús extiende la mano.

Eso me hace pensar.

Jesús nunca preguntó:

"¿Por qué te estás hundiendo?"

Primero lo sostuvo.

Después habló de su poca fe.

Qué diferente sería nuestra manera de ayudar si primero extendiéramos la mano y después hiciéramos las preguntas.

Tal vez eso necesita hoy alguien que nos escucha.

No un juicio.

Una mano.

EL EJERCICIO

Hoy no quiero que hagas una promesa.

No quiero que jures cambiar tu vida.

Solo quiero pedirte algo muy sencillo.

Busca una hoja.

Escribe una sola frase.

"Estas son las aguas que hoy me están arrastrando..."

No escribas lo que otros hicieron.

Escribe aquello que sabes que te está robando la paz.

Puede ser un resentimiento.

Una dependencia.

Una mentira.

Una culpa.

Un miedo.

Dóblala.

Guárdala.

No la rompas.

La volveremos a abrir en el próximo expediente.

Porque todavía no es tiempo de luchar contra la corriente.

Primero necesitamos reconocer en qué río estamos.

CIERRE

Tal vez hoy descubriste que llevas demasiado tiempo intentando demostrar que eres fuerte.

Pero la verdadera fortaleza no consiste en no caer.

Consiste en reconocer cuándo ya no puedes salir solo.

Recuerda esto.

Los ríos más peligrosos no son los que hacen más ruido.

Son aquellos que poco a poco te convencen de que dejarte llevar es más fácil que seguir luchando.

Pero mientras aún puedas escuchar esta voz...

mientras todavía seas capaz de hacerte una pregunta...

mientras exista una pequeña chispa de esperanza...

tu historia no ha terminado.

Soy Juan Marín.

Y este fue el Expediente del Alma número dos.

"Cuando las aguas casi me arrastran."

Nos volveremos a encontrar cuando abramos un nuevo expediente.

Porque hay voces que entretienen por un momento...

pero hay verdades que, cuando llegan al corazón...

pueden cambiar una vida


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19 jul
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Reconforta mi espíritu

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