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Manual ASSIST: Detección de Consumo de Sustancias en Atención Primaria

11 sept
16 min de lectura






Manual ASSIST: Detección de Consumo de Sustancias en Atención Primaria


Este documento es un manual técnico detallado sobre la aplicación del ASSIST, una herramienta diseñada por la Organización Mundial de la Salud para detectar el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias. El texto explica que este cuestionario permite a los profesionales de la atención primaria identificar niveles de riesgo —bajo, moderado o alto— y vincular los resultados con intervenciones breves o derivaciones a especialistas. Se describen minuciosamente las ocho preguntas que componen la prueba, las cuales evalúan la frecuencia de uso, el deseo intenso de consumo y los problemas de salud o sociales relacionados. Además, los materiales enfatizan la importancia de la confidencialidad, la capacitación del personal sanitario y el impacto del consumo en la salud pública mundial. Finalmente, se incluyen fragmentos de la normativa mexicana que asocia el uso persistente de sustancias con consecuencias graves como infecciones o trastornos cardiacos.


¿Cómo se calculan los niveles de riesgo en el cuestionario ASSIST?


La puntuación final de riesgo para cada sustancia específica en el cuestionario ASSIST se obtiene sumando las puntuaciones de las preguntas 2 a la 7 Las respuestas obtenidas en la pregunta 1 (consumo a lo largo de la vida) y en la pregunta 8 (consumo por vía inyectada) no se incluyen en esta suma. Es importante considerar que hay una excepción con el tabaco, ya que para esta sustancia la pregunta 5 no se contabiliza, por lo que su cálculo se realiza sumando únicamente las preguntas 2, 3, 4, 6 y 7


Una vez obtenida la suma, el resultado clasifica el nivel de riesgo en bajo, moderado o alto, pero las escalas de corte varían dependiendo de si se trata de alcohol o de otras sustancias:


Para el alcohol:

  • Riesgo bajo: Puntuación de 0 a 10.

  • Riesgo moderado: Puntuación de 11 a 26.

  • Riesgo alto: Puntuación de 27 o más.

Para todas las demás sustancias (tabaco, cannabis, cocaína, anfetaminas, inhalantes, sedantes, alucinógenos, opiáceos y otras drogas):

  • Riesgo bajo: Puntuación de 0 a 3.

  • Riesgo moderado: Puntuación de 4 a 26.

  • Riesgo alto: Puntuación de 27 o más.

Estos niveles de riesgo determinan el tipo de intervención o tratamiento más adecuado para cada paciente:

  • Riesgo bajo: Indica que los hábitos de consumo actuales del usuario presentan un riesgo inferior de causar problemas de salud. Estos casos no requieren de tratamiento ni intervención, siendo suficiente informarles y felicitarlos para que mantengan esa conducta.

  • Riesgo moderado: Señala que continuar consumiendo a ese ritmo conlleva una probabilidad de desarrollar futuros problemas, incluyendo la dependencia. Para este nivel de riesgo es necesario aplicar una intervención breve (de 3 a 15 minutos) donde se proporciona información y retroalimentación personalizada empleando técnicas de entrevista motivacional.

  • Riesgo alto: Sugiere que el usuario probablemente ya tiene una dependencia y sufre problemas graves sociales, de salud, económicos y legales por su consumo. Estos usuarios requieren una derivación a servicios especializados para una evaluación más detallada y un tratamiento intensivo.


Finalmente, de manera independiente a esta suma matemática, el consumo de drogas por vía inyectada (evaluado en la pregunta 8) actúa como un indicador directo de alto riesgo. Si un usuario se ha inyectado drogas en promedio más de cuatro veces al mes durante los últimos tres meses, se considera que tiene una alta probabilidad de estar en alto riesgo y requerirá ser derivado a un tratamiento especializado.


¿Qué problemas de salud específicos causan las diferentes sustancias psicoactivas?


El consumo de diferentes sustancias psicoactivas produce una gran variedad de problemas físicos y de salud mental. A continuación se detallan los daños específicos que genera cada tipo de droga:

  • Productos de tabaco: Su consumo regular ocasiona envejecimiento prematuro, baja condición física, infecciones respiratorias y asma. Aumenta de forma considerable el riesgo de padecer alta presión sanguínea, diabetes, enfermedades renales, enfermedades cardiovasculares y apoplejías. Es un factor de riesgo altísimo para el cáncer de pulmón, vejiga, mama, boca, garganta y esófago, y en mujeres embarazadas incrementa el riesgo de aborto espontáneo, parto prematuro y bebés con bajo peso.

  • Alcohol: Su abuso agudo o crónico causa resacas, náusea, vómito, problemas digestivos (como úlceras e inflamación del páncreas) y alta presión sanguínea. A nivel mental y neurológico provoca ansiedad, depresión, dificultad para recordar cosas, y a largo plazo daño cerebral permanente, pérdida de memoria, desorientación y apoplejías. Físicamente puede generar daño muscular y en los nervios, enfermedades del hígado (cirrosis, hepatitis), afectaciones del páncreas y cáncer de boca, garganta, mama y del aparato digestivo, e incluso está asociado a casos de suicidio. En el embarazo puede causar deformidades y daño cerebral grave en los bebés (síndrome alcohólico-fetal).

  • Cannabis (Marihuana): Está estrechamente asociada a problemas de atención y motivación, así como a la disminución de la memoria y la capacidad para resolver problemas. Psicológicamente desencadena ansiedad, paranoia, pánico, depresión y psicosis, esto último particularmente en personas con historial de esquizofrenia. En el plano físico provoca alta presión sanguínea, asma, bronquitis, enfermedades cardíacas, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y cáncer de las vías respiratorias superiores y garganta.

  • Cocaína: Produce alteraciones severas como dificultad para dormir, dolores de cabeza, pérdida de peso, aletargamiento, y hormigueo o tendencia a rascarse la piel. Genera intensos cambios del estado de ánimo (ansiedad, depresión, manías), paranoia, pensamientos irracionales, agresividad y violencia. Con altas dosis puede causar psicosis y a nivel físico, acelera el corazón ocasionando arritmias, con un alto riesgo de muerte repentina por enfermedades cardiovasculares agudas.

  • Estimulantes de tipo anfetamina (anfetaminas, metanfetaminas, éxtasis): Su consumo ocasiona pérdida de apetito y peso, deshidratación, tensión en la mandíbula, dolores de cabeza, dolor muscular y reducción de la resistencia a infecciones. Provoca alteraciones mentales severas como ansiedad, depresión, agitación, manías, pánico, temblores, paranoia y conducta agresiva. A largo plazo causan daño cerebral permanente, psicosis, daño hepático, hemorragia cerebral y muerte cardiovascular repentina.

  • Inhalantes (solventes, pegamentos, aerosoles): Los efectos físicos abarcan síntomas semejantes a la gripe, sinusitis, sangrado de nariz, náusea, indigestión, úlceras estomacales y diarrea. Neurológicamente generan mareos, alucinaciones, aletargamiento, pérdida de la memoria, confusión, depresión, agresividad, problemas de coordinación y cansancio extremo. En grados de toxicidad mayor, provocan daño en los órganos (corazón, pulmones, hígado, riñones), delirio, convulsiones, coma y muerte por insuficiencia cardíaca.

  • Sedantes y pastillas para dormir (benzodiacepinas): Causan aletargamiento, mareo, confusión, náusea, dolores de cabeza y paso inestable. Afectan negativamente la función mental generando dificultad para concentrarse y recordar cosas, problemas para dormir, ansiedad y depresión. Se desarrollan rápidamente tolerancia y dependencia, produciendo síntomas de abstinencia severos, y representan un alto riesgo de sobredosis y muerte, en particular si se combinan con alcohol u otras drogas.

  • Alucinógenos (LSD, hongos, ketamina): Afectan dramáticamente los sentidos provocando alucinaciones (cambios visuales, auditivos, táctiles y olfativos) y conducta impredecible. Físicamente causan náusea, vómito, dificultad para dormir, taquicardia y alta presión sanguínea. Psicológicamente generan ansiedad, pánico, paranoia, visiones retrospectivas (flashbacks) y el empeoramiento de síntomas de enfermedades mentales como la esquizofrenia

  • Opiáceos (heroína, morfina, codeína): Generan comezón, náusea, vómito, aletargamiento, constipación, caries y periodos menstruales irregulares. Se asocian a depresión, dificultad para recordar, disminución del impulso sexual e impotencia. Causan un síndrome de abstinencia doloroso y conllevan un riesgo sumamente alto de sobredosis y muerte por paro cardíaco.

De manera transversal a estos padecimientos, el consumo de cualquier sustancia por vía inyectada representa un peligro extra que expone al usuario a padecer venas colapsadas, infecciones locales (abscesos y úlceras), contagio sistémico de VIH y hepatitis B y C, así como un aumento drástico en las probabilidades de sufrir dependencia, sobredosis y psicosis.


¿Cómo se realiza la intervención breve para el riesgo moderado?


Para llevar a cabo la intervención breve en los usuarios que obtienen una puntuación de riesgo moderado en el cuestionario ASSIST, se deben seguir los siguientes lineamientos:

  • Duración: La intervención debe ser corta, con una duración estimada de entre tres y 15 minutos.

  • Retroalimentación estructurada: Se centra en proporcionar información personalizada al usuario sobre su nivel de riesgo utilizando la tarjeta de reporte de retroalimentación. El profesional de la salud debe entablar esta conversación empleando una estructura sencilla basada en el modelo FRAMES y en las técnicas de la entrevista motivacional.

  • Entrega de materiales de apoyo: Para reforzar la intervención y que el usuario reflexione en casa, se le deben entregar los siguientes documentos:

    • Una copia de su tarjeta de reporte de retroalimentación con sus puntuaciones[1].

    • La guía "Estrategias de autoayuda para reducir o eliminar el consumo de sustancias".

    • Información específica sobre los riesgos y daños de las drogas concretas que el paciente consume, adaptada a su país e institución.

  • Precauciones adicionales si hay consumo inyectado: Si el usuario reportó haberse inyectado drogas en los últimos tres meses (así haya sido una sola vez), durante la intervención breve se le debe entregar la tarjeta de riesgos asociados con inyectarse, la cual contiene información y consejos sobre prácticas de inyección con menos riesgo. Igualmente, es indispensable recomendarle que asista a una clínica para hacerse pruebas de detección de VIH y hepatitis B y C.

  • Manejo de usuarios actualmente abstemios: Existe una excepción para los usuarios que caen en riesgo moderado debido a problemas pasados con las sustancias, pero que actualmente se mantienen en abstinencia. En estos casos no suele ser necesaria una intervención completa; basta con informarles su puntuación, advertirles que deben permanecer alertas por su mayor vulnerabilidad histórica y, sobre todo, felicitarlos y reconocerles el esfuerzo que han hecho por mantener la abstinencia.

Discuss Adicciones y salud.

El consumo de sustancias psicoactivas y las adicciones representan uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial, ubicándose entre los 20 primeros factores de riesgo de muerte y discapacidad. Para comprender su impacto, es importante partir de la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que entiende la salud no solo como la ausencia de enfermedad, sino como un completo estado de bienestar físico, mental y social.

Las drogas o sustancias psicoactivas actúan directamente sobre el sistema nervioso central, alterando funciones como la regulación del pensamiento, las emociones y el comportamiento. El desarrollo de una adicción no es inmediato, sino que sigue un proceso continuo que abarca tres fases:

  1. Uso: Consumo ocasional que aún no provoca efectos negativos graves.

  2. Abuso: Aumento en la cantidad y frecuencia, generando daños en la salud física, mental y social, así como el incumplimiento de obligaciones.

  3. Dependencia (Adicción): Estado psicofísico caracterizado por un impulso irreprimible de consumir la sustancia, el desarrollo de tolerancia (necesidad de mayores dosis) y el síndrome de abstinencia (malestar grave al interrumpir el consumo).

Impacto global y nacional en la salud: Las consecuencias de las adicciones son devastadoras y varían según la sustancia, como se detalló anteriormente, pero a nivel poblacional las cifras son alarmantes. Por ejemplo, el consumo de tabaco es la segunda causa principal de mortalidad, provocando unos 5 millones de defunciones anuales en el mundo y más de 53 mil muertes al año en México. Por su parte, el alcohol está en el origen de más de 60 tipos de enfermedades y lesiones, y en México es la causa principal de accidentes automovilísticos fatales.

Además, el consumo de drogas ilegales se relaciona indirectamente con graves problemas sociales, violencia y altos costos para los sistemas de salud.


La salud en el ámbito laboral: Las adicciones no solo merman la salud individual, sino que tienen un impacto directo en el bienestar ocupacional. Se estima que el 70% de los consumidores de alcohol y drogas tienen un empleo, pero su rendimiento laboral es un 30% menor. Además, los trabajadores con problemas de adicción presentan un ausentismo laboral de tres a cuatro veces mayor y están involucrados en el 10% de los accidentes en los centros de trabajo. Por ello, la promoción de la salud en el lugar de trabajo y la creación de un clima organizacional sano son factores de protección fundamentales.

Estrategias de prevención y atención a la salud: Para hacer frente a esta carga de morbilidad, los sistemas de salud implementan distintas estrategias, dividiendo la prevención en tres niveles:

  • Prevención universal: Dirigida a la población general para promover estilos de vida saludables y retrasar la edad de inicio del consumo.

  • Prevención selectiva: Enfocada en grupos vulnerables o de alto riesgo.

  • Prevención indicada: Orientada a personas que ya muestran indicios de consumo problemático para evitar que lleguen a la dependencia.

En el ámbito clínico y de primer nivel de atención, herramientas como el cuestionario ASSIST (desarrollado por la OMS) son esenciales para identificar tempranamente el nivel de riesgo de los usuarios. Dependiendo de si el riesgo es bajo, moderado o alto, los profesionales de la salud pueden aplicar intervenciones breves de corte motivacional para frenar el consumo perjudicial, o realizar una derivación a centros de tratamiento especializado (como los Centros Nueva Vida o Centros de Integración Juvenil en México) para tratar la dependencia severa y buscar la rehabilitación integral.


¿Cómo se aplica el modelo FRAMES en la intervención breve?


La intervención breve basada en el modelo FRAMES y en las técnicas de la entrevista motivacional tiene una duración aproximada de cinco a 15 minutos.

Su aplicación práctica se centra fundamentalmente en proporcionar una retroalimentación (feedback) personalizada al usuario. Para llevar esto a cabo, el profesional de la salud utiliza una tarjeta de reporte de retroalimentación diseñada específicamente para mostrarle al paciente las puntuaciones obtenidas en su prueba de detección y explicarle claramente los riesgos asociados a su nivel de consumo.


Aunque las fuentes no desglosan el significado exacto del acrónimo FRAMES, explican que este modelo se aplica de la mano con los principios rectores de la entrevista motivacional, lo que implica:


  • Evitar un rol autoritario o coercitivo: El terapeuta no asume una postura de experto que impone reglas, sino que utiliza estrategias de persuasión y apoyo, reconociendo que la responsabilidad del cambio recae completamente en el usuario.

  • Expresar empatía: Se aplica mediante una escucha reflexiva, donde el profesional busca comprender los sentimientos del usuario, aceptándolo tal y como es y sin emitir juicios de valor.

  • Fomentar la autoeficacia: Se transmite al usuario el mensaje claro de que es capaz de realizar el cambio, que debe hacerlo por sí mismo y que el terapeuta está ahí únicamente para ayudarle a trazar ese camino.


¿Qué herramientas se usan para la retroalimentación?


En la intervención breve vinculada al cuestionario ASSIST, los profesionales de la salud utilizan herramientas físicas impresas para estructurar y entregar la información al paciente de manera clara y objetiva. Las principales herramientas utilizadas para la retroalimentación son:


  • Tarjeta de reporte de retroalimentación: Es la herramienta central y más importante de la intervención. El profesional de la salud anota en ella las puntuaciones obtenidas por el usuario y le muestra visualmente su nivel de riesgo (bajo, moderado o alto) para cada sustancia específica. Esta tarjeta también incluye una lista detallada de los problemas de salud, sociales y legales que provoca cada droga, lo que facilita la conversación sobre los daños a corto y largo plazo. Al finalizar, se le entrega una copia al usuario para que se la lleve a casa como recordatorio de lo conversado en la consulta médica.

  • Tarjeta de riesgos asociados con inyectarse: Se utiliza exclusivamente para dar retroalimentación a aquellos usuarios que reportaron haberse inyectado drogas en los últimos tres meses. Es un documento de una sola página que explica los graves peligros de esta práctica (como sobredosis, colapso de venas y contagio de infecciones como VIH o hepatitis C) y brinda consejos específicos sobre prácticas para inyectarse con menor riesgo. Al igual que el reporte general, se le entrega al usuario para que reflexione en casa.


  • Materiales de apoyo y autoayuda: Para complementar y reforzar la retroalimentación dada cara a cara, se le entregan al paciente recursos adicionales, principalmente la guía impresa "Estrategias de autoayuda para reducir o eliminar el consumo de sustancias", así como folletos o información preventiva específica sobre las drogas que el usuario consume.


Discuss Tratamiento y rehabilitación.


El tratamiento de las adicciones se define como el conjunto de acciones, programas y estrategias que tienen como objetivo conseguir la abstinencia o reducir el consumo de sustancias psicoactivas, disminuir los riesgos y daños que este implica, y aumentar el grado de bienestar físico, mental y social del usuario y de su familia.


Por su parte, la rehabilitación es el proceso mediante el cual el individuo alcanza un estado óptimo de salud y funcionamiento psicológico. Este proceso está íntimamente ligado a la reinserción social, que busca promover un mejor estilo de vida y un óptimo funcionamiento interpersonal y laboral para el adicto en recuperación.


De acuerdo con las normas de salud y los modelos de atención, el tratamiento especializado se clasifica principalmente en dos modalidades:


1. Modalidad No Residencial (Ambulatoria): Se brinda en servicios de urgencias o consulta externa (ya sea profesional, de ayuda mutua o alternativa). Está indicada principalmente para usuarios que se encuentran en fase de abuso o que presentan síntomas leves de dependencia. En esta modalidad destacan los programas basados en terapia cognitivo-conductual que se aplican en los Centros de Atención Primaria en Adicciones (UNEME-CAPA o Centros Nueva Vida).

Algunos ejemplos son:

  • El Programa de Intervención Breve para Adolescentes (PIBA).


  • El Tratamiento Breve para Usuarios de Cocaína (TBUC), el cual es un programa estructurado que consta de una evaluación, ocho tópicos de tratamiento (donde el paciente aprende habilidades asertivas de rechazo, control del deseo, solución de problemas y manejo de pensamientos) y seguimientos periódicos para prevenir recaídas.

  • Programas de prevención de recaídas y sesiones de orientación familiar.


2. Modalidad Residencial (Internamiento): Se lleva a cabo en establecimientos profesionales, de ayuda mutua (como comunidades terapéuticas) o mixtos. El ingreso a estos centros puede ser voluntario (por solicitud del usuario), involuntario (indicado por un médico y un familiar cuando el paciente representa un peligro grave e inmediato para sí mismo o para otros) u obligatorio (por mandato legal). Durante el internamiento, se debe garantizar un entorno físico seguro, un trato basado en el respeto a los derechos humanos, y la provisión de tratamientos médicos y psicosociales integrales que cuenten con planes terapéuticos bien definidos.


Derivación a tratamientos especializados (Referencia): Como se aborda en el cuestionario ASSIST, cuando un usuario obtiene una puntuación de riesgo alto (27 o más puntos), la intervención breve no es suficiente como tratamiento único. En estos casos, las unidades de primer nivel deben realizar una derivación oportuna (referencia) a instituciones de mayor complejidad terapéutica, como los Centros de Integración Juvenil (CIJ) u hospitales especializados, que cuentan con los recursos para tratar la dependencia severa y manejar el síndrome de abstinencia.


Componentes adicionales del éxito terapéutico:


  • Reducción del daño: En aquellos casos donde la abstinencia inmediata no es posible, se aplican estrategias para limitar daños asociados, como la instrucción sobre el uso de jeringas estériles y la prevención del VIH/SIDA en personas que se inyectan drogas.


  • Redes de apoyo: El tratamiento se fortalece significativamente al involucrar a la familia del usuario y al vincular al paciente con grupos de ayuda mutua (como Alcohólicos Anónimos o Drogadictos Anónimos).

  • Ámbito laboral: La reinserción en el trabajo es un paso crítico en la recuperación. Se recomienda que las empresas brinden facilidades para que los trabajadores asistan a su tratamiento y establezcan un entorno motivador y de seguimiento que apoye su compromiso de evitar recaídas.


    Forma de evaluar que indica la norma oficial mexicana NOM-028-SSA2-2009 actualizados.


La Norma Oficial Mexicana NOM-028-SSA2-2009 establece en sus apéndices informativos tres instrumentos principales de tamizaje para la identificación y evaluación del consumo de sustancias y la dependencia. Sus formas de evaluación son las siguientes:


1. Cuestionario de Fagerström (Apéndice B) Este instrumento se utiliza para detectar la dependencia a la nicotina.


  • Forma de evaluar: Consiste en una serie de preguntas de opción múltiple a las que se les asigna un puntaje. Se suman los puntos obtenidos y se considera que el usuario tiene dependencia a la nicotina si su puntuación es de 5 puntos o más.


2. Prueba de Identificación de los Trastornos por Uso de Alcohol o AUDIT (Apéndice C) Su objetivo es identificar trastornos relacionados con el consumo de alcohol.


  • Forma de evaluar: Consta de 10 preguntas sobre la cantidad y frecuencia del consumo en los últimos doce meses. La calificación se obtiene sumando los puntos de cada respuesta, clasificando el nivel de riesgo en los siguientes rangos:

    • 0 a 7 puntos: Abstemio o consumo de bajo riesgo.

    • 8 a 15 puntos: Consumo de alto riesgo.

    • 16 a 19 puntos: Consumo perjudicial.

    • 20 a 40 puntos: Probable dependencia.

3. Cédula de indicadores para medir dependencia a drogas (Apéndice A) Es una adaptación basada en la Cédula Internacional de Entrevista Diagnóstica (WHO-CIDI) y en los criterios de la CIE-10 para diagnosticar la dependencia a sustancias (como marihuana, cocaína, inhalables, anfetaminas, etc.).


  • Forma de evaluar: Evalúa la presencia de síntomas específicos durante los últimos 12 meses, tales como la tolerancia (necesitar más cantidad para el mismo efecto), el fuerte deseo o compulsión por consumir, la dificultad para controlar el consumo, el síndrome de abstinencia y el abandono de actividades importantes por consumir la sustancia. Se califica marcando con un "1" si el síntoma está presente (respuesta afirmativa) y "0" si no lo está.


Instrumentos actualizados adicionales en la práctica clínica: De manera complementaria, los lineamientos actuales y el modelo de atención de los Centros de Atención Primaria en Adicciones (UNEME-CAPA o Centros Nueva Vida) integran el uso de otros instrumentos validados en México para descartar dependencias o aplicar intervenciones preventivas:

  • Cuestionario ASSIST: Evalúa el nivel de riesgo para alcohol, tabaco y drogas ilícitas[11]. Como platicamos anteriormente, su puntuación clasifica el riesgo en bajo, moderado o alto (para el alcohol el riesgo alto es de 27+ puntos; y para otras sustancias, el riesgo alto también es a partir de los 27 puntos).

  • Cuestionario de Abuso de Drogas (CAD): Se califica sumando un punto por cada respuesta afirmativa (con excepciones en las preguntas 4 y 5). Sus niveles son: 1 a 5 puntos (consumo leve), 6 a 10 (moderado), 11 a 15 (fuerte) y 16 a 20 (severo).

  • Cuestionario POSIT: Enfocado en adolescentes de 12 a 17 años, ayuda a detectar de manera rápida problemas en diferentes áreas de su vida, incluyendo el riesgo o abuso de sustancias, para brindarles apoyo temprano.

  • Otras escalas empleadas: Se utilizan también la Breve Escala de Dependencia de Alcohol (BEDA) y la prueba TWEAK (enfocada en detectar consumo excesivo de alcohol en mujeres).

Cuestionario ASSSIST completo.


A continuación se presenta el Cuestionario de la prueba de detección de consumo de alcohol, tabaco y sustancias (ASSIST v3.1) completo.


Antes de iniciar, se le presenta al usuario la lista de sustancias a evaluar:

a. Tabaco,

b. Bebidas alcohólicas,

c. Cannabis,

d. Cocaína,

e. Estimulantes de tipo anfetamina,

f. Inhalantes,

g. Sedantes o pastillas para dormir,

h. Alucinógenos,

i. Opiáceos,

j. Otras drogas.


PREGUNTA 1 | A lo largo de la vida, ¿Cuál de las siguientes sustancias ha consumido alguna vez? (solo las que consumió sin receta médica)

  • Respuestas posibles: No / Sí.

  • Instrucción: Si todas las respuestas son "No", pregunte: "¿Ni siquiera cuando estaba en la escuela?". Si la respuesta sigue siendo negativa para todas, detenga la entrevista. Si la respuesta es afirmativa para cualquiera, haga la pregunta 2 para cada sustancia consumida.


PREGUNTA 2 | En los últimos tres meses, ¿con qué frecuencia ha consumido las sustancias que mencionó?


  • Respuestas y puntuación:

    • Nunca (0)

    • Una o dos veces (2)

    • Mensualmente (3)

    • Semanalmente (4)

    • Diariamente o casi diariamente (6).


  • Instrucción: Si la respuesta es "Nunca" a todas las drogas en la pregunta 2, pase directamente a la pregunta 6. Si se ha consumido alguna sustancia en los últimos tres meses, continúe con las preguntas 3, 4 y 5 para cada sustancia consumida.


PREGUNTA 3 | En los últimos tres meses, ¿con qué frecuencia ha sentido un fuerte deseo o ansias de consumir (droga)?


  • Respuestas y puntuación:

    • Nunca (0)

    • Una o dos veces (3)

    • Mensualmente (4)

    • Semanalmente (5)

    • Diariamente o casi diariamente (6).


PREGUNTA 4 En los últimos tres meses, ¿con qué frecuencia el consumo de (droga) le ha causado problemas de salud, sociales, legales o económicos?


  • Respuestas y puntuación:

    • Nunca (0)

    • Una o dos veces (4)

    • Mensualmente (5)

    • Semanalmente (6)

    • Diariamente o casi diariamente


PREGUNTA 5 En los últimos tres meses, ¿con qué frecuencia dejó de hacer lo que habitualmente se esperaba de usted por el consumo de (droga)?

  • Respuestas y puntuación: (Nota: Esta pregunta no se califica ni se contabiliza para el tabaco).

    • Nunca (0)

    • Una o dos veces (5)

    • Mensualmente (6)

    • Semanalmente (7)

    • Diariamente o casi diariamente (8).


  • Instrucción: A continuación, haga las preguntas 6 y 7 para todas las sustancias usadas alguna vez a lo largo de la vida (es decir, las que tuvieron respuesta afirmativa en la pregunta .

PREGUNTA 6 | ¿Un amigo, un familiar o alguien más alguna vez ha mostrado preocupación por sus hábitos de consumo de (droga)?

  • Respuestas y puntuación:

    • No, nunca (0)

    • Sí, pero no en los últimos tres meses (3)

    • Sí, en los últimos tres meses (6).


PREGUNTA 7 | ¿Ha intentado alguna vez reducir o eliminar el consumo de (droga) y no lo ha logrado?


  • Respuestas y puntuación:

    • No, nunca (0)

    • Sí, pero no en los últimos tres meses (3)

    • Sí, en los últimos tres meses (6).


PREGUNTA 8 | ¿Alguna vez ha consumido alguna droga por vía inyectada? (solo las que consumió sin receta médica)


  • Respuestas (no otorgan puntuación al cálculo general):

    • No, nunca

    • Sí, pero no en los últimos tres meses

    • Sí, en los últimos tres meses.

  • Instrucción: A los usuarios que se han inyectado drogas en los últimos 3 meses se les debe preguntar sobre sus hábitos. Si se inyectan 4 días al mes o menos (en promedio), requieren intervención breve y tarjeta de riesgos. Si son más de 4 días al mes, requieren evaluación adicional y tratamiento intensivo.


¿Cómo se clasifican las puntuaciones del cuestionario Fagerström para tabaco?


El cuestionario de Fagerström, el cual consta de seis preguntas para evaluar la adicción al tabaco, basa su clasificación en la suma de los puntos obtenidos en cada una de sus respuestas.

La regla de clasificación principal y confirmatoria es que si el usuario obtiene una puntuación total de 5 puntos o más, se considera que tiene dependencia a la nicotina.


Adicionalmente, para fines de análisis clínico y estadístico (como se aplicó en la Encuesta Nacional de Adicciones en población trabajadora), los resultados de esta escala permiten clasificar a las personas en cuatro categorías principales:


  1. Dependencia (cuando alcanzan el puntaje confirmatorio).

  2. Fuma diario sin dependencia.

  3. Fuma ocasionalmente y ex fumador.

  4. No fuma.


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